Preparar la confesión
Cómo confesarse, paso a paso
Qué se dice y qué ocurre en el confesionario, desde el saludo hasta la absolución. Incluye el acto de contrición.
No hay una fórmula rígida: cada sacerdote y cada persona tienen su estilo, y si te equivocas no pasa nada. Este es el esquema habitual.
1. Saludo
Al entrar, haz la señal de la cruz y di algo como:
Ave María Purísima. (El sacerdote responde: Sin pecado concebida.)
O simplemente: «Buenas tardes, padre».
2. Cuánto hace de la última confesión
Padre, hace (un mes, un año, muchos años…) que no me confieso.
Si no lo recuerdas, dilo así. Si nunca te has confesado o hace décadas, dilo también: el sacerdote adaptará todo a tu situación.
Puedes añadir, si ayuda, algún dato de tu estado: «estoy casado», «soy estudiante»…
3. Confesar los pecados
Di los pecados con sencillez y claridad. Para los pecados graves, indica más o menos cuántas veces. No hace falta contar la historia ni dar detalles innecesarios; tampoco excusarse.
He faltado a misa tres domingos sin motivo. He mentido a mi mujer sobre… He guardado rencor a un compañero de trabajo. He visto pornografía varias veces.
Cuando termines, puedes decir:
De estos y de todos los pecados de mi vida me arrepiento y pido perdón.
4. El sacerdote habla
Te dirá unas palabras de ánimo o de consejo, breves. Puedes preguntarle lo que necesites. Después te impondrá la penitencia: normalmente una oración o una pequeña obra.
5. Acto de contrición
El sacerdote te pedirá que hagas el acto de contrición. Puedes decirlo con tus palabras o usar esta fórmula:
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
O esta, más breve:
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar no solo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí a ti, sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de cualquier ocasión de pecado. Amén.
6. Absolución
Mientras rezas el acto de contrición, el sacerdote pronuncia la absolución. Termina así:
Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Respondes: Amén. En ese momento tus pecados están perdonados.
7. Despedida
El sacerdote suele decir: «Da gracias a Dios porque es bueno» o «Vete en paz». Respondes: «Porque es eterna su misericordia» o simplemente «Gracias, padre».
Después
- Cumple la penitencia cuanto antes.
- Dedica unos minutos a dar gracias. Acabas de recibir el perdón de Dios.
- Si has olvidado algún pecado grave sin querer, está perdonado igualmente; basta con mencionarlo en la siguiente confesión.
Confesión cara a cara o con rejilla
Ambas son válidas. Tienes derecho a elegir la rejilla si prefieres el anonimato; si el confesionario no la tiene, puedes pedirlo. El sacerdote nunca puede revelar nada de lo que escucha, ni siquiera bajo amenaza de muerte: es el sigilo sacramental.